





Hace unas semanas nadie daba un centavo por la candidatura de Gingrich. Pero su formidable participación en los debates republicanos y un par de respuestas idiotas dadas por Romney, le están dando la vitrina a Gingrich en esta carrera por la nominación.
que decían los conservadores evangélicos que votaron por él cuando fueron interrogados por los medios de comunicación.
Y aún falta. La semana pasada, en Nueva York, Romney —cuyos antepasados emigraron ilegalmente de México huyendo de la persecución por ser mormones —le soltó la mano (cuando lo saludaba) a una joven llamada Lucy, justo en el momento en que ella le decía que era indocumentada.